Escribir por escribir para procesar el asombro
“Un poeta”, obra de Simón Mesa Soto, me dejó absorto. Inconscientemente siento la necesidad de escribir con palabras rebuscadas. Porque es parte de mi forma de expresarme, aunque yo mismo intente sabotearme con el menosprecio que, frecuentemente, atraviesa mi diálogo interno. Pero si estoy consciente de esto, estoy también dispuesto a mejorar la conversación conmigo mismo. Quizá esa es la razón por la que tiendo más a ceder frente a la pulsión de muerte, que yo entiendo como una especie de placer que tenemos los seres humanos por asuntos que nos ponen tristes, pesimistas, desesperanzados ante la vida. Tal vez estoy perdido y a millones de años luz del significado preciso que la Psicología da a la pulsión de muerte, pero es lo que yo entiendo. “Un poeta” me provoca esto. Simplemente escribir por escribir, pensando mucho en Óscar, el protagonista principal de la película; un don nadie para los estándares de éxito en el mundillo artístico que confiere prestigios con base en c...