Temblor
Di tantas vueltas que me mareé. Perdí el norte, se desvanecieron el este y el occidente; aterricé en el sur, abajo, en un territorio inexplorado del mapa de mis sueños. Aquí el viento es ligero, la luz resplandece con un brillo inexplicable, y hay un río que atraviesa el bosque con una corriente muy tranquila, que apacigua a mi mente sobrepensadora. El bosque es enorme. Hay miles de árboles altísimos que contornean a las nubes, y así dibujan un mosaico espléndido en el cielo. Son árboles con hojas que tienen forma de estrella que llegan hasta su copa. Algunas ramas desprenden unos frutos redondos que anhelo saborear, aunque no alcanzo a cosecharlos porque brotaron muy alto. Qué hermoso contraluz que se forma aquí. El sol flota con sus destellos entre las hojas, las ramas y los frutos, y yo alucino que me envuelve una constelación. Hay un pájaro que silba una musiquita muy particular. Es una melodía breve, con un tono algo infantil, que con la cadencia que marcan mis pasos s...