# CINE | Green light: luz verde a la valentía documental y testimonial

Antes de comenzar la proyección de este documental de Pavel Cuzuioc, cineasta austriaco, la gente del festival no invita a disfrutar de la función. Solo esperan que resulte una película “interesante” para el espectador. 


Por un lado es comprensible esa postura, porque Green light es la historia del doctor Johan Spittler, un neuropsiquiatra alemán que atiende a pacientes con deseos de morir, porque acarrean dramas o inconvenientes críticos de salud -aparentemente- irreversibles. Difícil disfrutar de ver cómo estas personas exponen su sufrimiento ante el doctor, quien está dispuesto a asistir cualquier suicidio, siempre y cuando haya analizado con rigurosidad cada caso atendido, a través de un método que lo desarrolla a lo largo del documental, y con el que busca argumentar su posición ante la justicia alemana que no siempre da luz verde a la muerte asistida.


Por otro lado, creo que el espectador, en su experiencia de ver una película, sí puede discernir entre lo que percibe y lo que mira. Percibir implica recibir la historia que le cuenta la película, concentrarse en la esencia narrativa que le sostiene. Mirar, mientras tanto, es observar cómo ese relato se articula audiovisualmente, a través de qué forma se pone en escena la historia, la estrategia que el director aplica para ponerla en lenguaje cinematográfico. Y eso sí se puede disfrutar.


Por eso creo Green light es un documental más que “interesante”. Es una película muy compleja por el tema que la inspira, pero tiene la virtud de contarlo de una manera sencilla, respetuosa y prolija. La decisión del director fue usar una cámara que acompañe al doctor en su experiencia de atender a diferentes pacientes, la mayoría en su etapa de la vejez. Está presente en cada una de las citas, manteniendo una distancia prudente, con planos generales de ambos interlocutores, a veces acompañados por familiares o personas cercanas a los pacientes, pero también planos medios que establecen un poco más de cercanía del protagonista, alternando entre el doctor y una anciana que ya no le encuentra sentido a continuar su vida porque padece una enfermedad grave de su vista, un viudo que perdió el entusiasmo de vivir al perder a su esposa, o una mujer que sufrió discriminación desde su niñez y adolescencia, incluso de su propio padre, y en su presente atraviesa una depresión incontrolable.


Tuve la oportunidad de preguntarle a Pavel Cuzuioc cómo hizo para aproximarse a los pacientes y lograr el objetivo de su película. Dijo que el proceso de rodaje implicó que muchas personas rechacen participar, mientras otras sí aceptaron. Entre las que permitieron ser registradas también tuvo que escoger solo algunas para sintetizar todo el planteamiento del tema. Además, acotó algo que se mantendrá en mi cabeza el resto de mi vida: la cámara puede ser un arma o puede ser un terapeuta; un arma por el daño que podría provocar si no se la utiliza con responsabilidad, y un terapeuta para gente que necesita ser escuchada y acompañada, como los pacientes que son parte de este documental, a quienes les atraviesa, sobre todo, una sensación estremecedora de soledad.


Green light corrobora completamente lo que afirma este director austriaco, con la cámara terapeuta, que no solo respeta esos espacios e instantes íntimos de interacción entre los protagonistas del film, sino que también le da respiros al espectador conmovido con lo que está percibiendo. Uno de esos respiros es Linus, el perro del doctor Spittler, fiel compañero en su rutina de trabajo, al que la cámara le encuadra en planos que enfatizan la importancia de este personaje en el documental, y al mismo tiempo provocan una ternura necesaria, en medio de una película donde la melancolía, la desolación y la pulsión de muerte predominan en la atmósfera.


Hablar de muerte, poner sobre la mesa el suicidio, discutir acerca de la eutanasia, son asuntos siempre controversiales, porque alrededor hay contextos jurídicos y religiosos que sesgan criterios y originan prejuicios. Por eso, Green light es una película de valentía del director, del doctor Spittler y de sus pacientes, un valor muy importante de esta obra, porque esta es un punto de vista frente a esa controversia, que en ningún momento hace apología de la muerte como una solución fácil a situaciones complejas de la vida, pero sí desarrolla una discusión implícita entre los protagonistas de la película y sus espectadores, alrededor de esta posibilidad del suicidio asistido, la cual debería ser abordada desde una mirada ética pero al mismo tiempo empática, para entender razones que, quizás, pueden ser incomprensibles a simple vista. 


Otra muestra más de que el cine documental es capaz de trascender más allá de la sala o de la pantalla donde se materializa.

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