Te regalo un libro
Te regalo un libro. O dos. O muchos. Te regalo un libro que me provoque ganas de escribir con libertad, como esta vez en la que no me importa ser redundante desde el título. Porque esa es mi intención. Redundar para recalcar que te regalo un libro porque quiero que me conozcas desde este gesto, de regalarte una manera en la que yo me relaciono con la vida para no sentirla muy pesada.
Te regalo un libro con el que me conozcas desde una de las formas imprescindibles para ponerle pausa a la realidad ajena, que la creemos nuestra, en la que estamos inmersos. Y la pausa es para darnos el privilegio y el derecho de crear nuestra propia realidad, con referencia en lo que dice el libro pero con nuestra total libertad de construirla desde la maravillosa imaginación; tan común en la humanidad, tan única en cada cabeza.
Te regalo un libro que me emocione con la idea de compartir la experiencia que implica vivirlo, reflexionarlo, aprender de él.
Te regalo un libro para para poner a tu disposición la traducción de una mente creativa, analítica, enigmática o mágica; un compendio de palabras tan complejas unas de otras, y al mismo tiempo tan sencillas para nombrar, narrar, transcribir esa materia intangible que vive en la mente de quien asume el reto de escribir.
Te regalo un libro con que siempre te vas a acordar de mí, aunque no llegaras a darte el derecho de leerlo.
Te regalo un libro que lo construyo constantemente, y qué mejor si tú también eres parte del relato.
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