#CINE: 'Saudade' pura en una película

De lo poco que conozco del portugués, mi palabra favorita es Saudade. Significa nostalgia, es decir, la añoranza por alguien o algo que le hizo o le hace bien al corazón, pero que está ausente por diferentes circunstancias. Aún estoy aquí, película de Walter Salles que acaba de ganar el Óscar a mejor película extranjera, es pura saudade, de principio a fin.

Ubicados en Río de Janeiro, año 1970, cuando regía en Brasil la dictadura militar, los espectadores nos conectamos enseguida con el ambiente de la época. Aunque un texto inicial especifica esa situación en la pantalla, la fotografía, los atuendos, la música, los escenarios y sus elementos, construyen una atmósfera precisa que a cualquiera le hacen sentir parte de ese contexto.

A partir de esto, la audiencia comienza a sentir afecta por los personajes, porque cada uno y cada una tienen cualidades especiales como ternura, belleza, naturalidad, astucia y, sobre todo, sentido de pertenencia a una familia con la que cualquiera empatiza inmediatamente. Si bien Eunice, la madre de Veroca, Eliana, Nalu, Marcelo y Babiu, y esposa de Rubens Paiva, es quien tiene el protagonismo, alrededor de ella están sus hijas, su hijo y su marido para darle a la historia el argumento esencial para convertirla en una película conmovedora desde la nostalgia, precisamente.

A través de un montaje lineal, Walter Salles despliega un relato fílmico que se desarrolla entre diferentes fases emocionales. Primero está la fase de la alegría familiar, de las ilusiones por el futuro de la familia que ya se ve en una casa nueva, de la unión entre cada uno de sus integrantes, aunque siempre con una tensa calma, por el contexto del país. Después llega la incertidumbre, cuando la tensión ya no está calmada, cuando esas sensaciones de la primera etapa se desvanecen, especialmente en Eunice, para después convertirse en un suspenso provocado por la fuerza maliciosa del poder estatal y militar.

Entre esas fases no faltan instantes espontáneos de risas, tristeza y ternura, que los personajes proyectan y con los que los espectadores nos identificamos, sí o sí. Esa es la muestra de que a esta nueva joya del cine brasileño le respalda un guión maravilloso. 

No doy detalles de la historia porque mi intención no es resumir la película ni hacer spoilers. Solo procuro hacer una reflexión sobre esta obra que, además de ser pura saudade, también es cine puro, gracias a recursos puntuales que le dan esa cualidad, desde el formato mismo de la película que está grabada en 35mm, lo cual le da la textura esencial a la imagen para sentirla más cinematrográfica. 

El uso de una cámara Súper 8 para registrar los momentos familiares cotidianos, que principalmente Veroca la aprovecha más, me parece un gesto del director para expresar su amor al cine en su esencia. Y ese recurso también afianza la nostalgia implícita de la película, como en la escena cuando toda la familia mira las imágenes que Veroca grabó con su Súper 8 en Londres y las envía para contar cómo vive su experiencia en Inglaterra, junto con una carta en la que describe lo que el proyector exhibe ante los ojos de todos los Paiva.

Además, el lenguaje cinematográfico se confirma como tal, cuando es capaz de construir imágenes, escenas o secuencias que quedan marcadas en la mente del espectador, generalmente por su carga emocional y relevancia visual. Por ejemplo, la imagen que me quedó a mí es una de Babiu, la menor de la familia, llorando en la puerta de la casa. Ella está sentada en las gradas de entrada, con su muñeca a un costado, mirando adentro, y llora. Su llanto es sereno y discreto, pero profundo, porque la nostalgia le está invadiendo al ver el espacio vacío al interior. 

Aún estoy aquí se basa en un caso de la vida real, en un contexto histórico que es común cuando se mira al pasado de varios países de nuestro continente. Las dictaduras militares hicieron mucho daño con sus prácticas de terrorismo estatal, que nada les justifica. Y esta película trasciende porque Walter Salles recrea con precisión lo que significó para Eunice y toda su familia esa ruptura abrupta de la época de alegría. 

Esta película es una representación conmovedora desde lo emocional, gracias al mérito de cada uno de los personajes, quienes en sus roles personifican la nostalgia que evoca este film. Porque esta obra es una evocación sobre lo que significó este caso en la realidad para las personas que tuvieron que sufrirlo. 

No es una película más que denuncia el actuar perverso de un régimen militar; es un relato cinematográfico que pone en escena eso que ocurrió cuando miramos al pasado, para hacerlo vigente y entender que un hecho de la magnitud del que motiva a esta película, siempre va a estar presente porque las consecuencias emocionales de todo lo ocurrido duran toda la vida para quienes aún están aquí.



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