Güeros: poesía de la cotidianidad, el amor y la lealtad
Qué agradable es cuando una película te gusta desde cualquiera de los elementos que la componen. Esa sensación me deja Güeros, película de Alonso Ruizpalacios. Aunque decir que me gustó me suena a poco. Diría que es una deslumbrante historia contada desde la actuación muy auténtica de cada uno de sus protagonistas, quienes, gracias a esa cualidad, sostienen todo lo que acontece a través de su fragilidad, sensibilidad, honestidad y carisma.
El primer plano de Güeros es un balde con cuatro bombas (o globos) llenos de agua. A partir de esa imagen, el espectador no tiene tiempo de acomodarse; enseguida la película atrapa desde sus segundos iniciales con una intensidad exquisita, representada en una vertiginosa secuencia en la que un recién nacido está soportando un momento caótico que su madre intenta apaciguar. Pero la situación simplemente empeora cuando el azar interviene, abrupto, en el hecho que acontece y en la estrategia narrativa para recrearlo que Ruizpalacios aplica de manera tan oportuna, tan cinematográfica, tan conmovedora.
La relevancia de esta primera secuencia es crucial para la historia, porque lo que ocurre da paso a todo el desarrollo y desenlace, y al mismo tiempo es un indicio clave para descubrir la calidad artística que caracteriza a Güeros. Por lo tanto, en la parte inicial como en toda la película hay un juego de ritmos que oscilan entre el desenfreno, la tensión y la resignación, a través de un montaje lineal que, sin embargo, se percibe inestable, gracias a la variación continua de planos fijos y en movimiento para conectar al espectador con los protagonistas, sus diálogos que tienen bastante de reflexión, las acciones y los entornos del escenario principal donde se despliega la historia: Ciudad de México.
A toda esa estructura cinematográfica le cobija un blanco y negro al que no le encuentro razón concreta por la que el director haya optado utilizarlo, pero eso no significa que sea un recurso innecesario. Fotográficamente le da una identidad uniforme a la historia, lo cual se contrapone en la dramaturgia de la película, porque los diversos rasgos psicológicos de los personajes pintan un matiz multicolor al relato, que no necesita ser explícito.
Y hablando del relato de Güeros, lo que me asombra tanto es su esencia de cotidianidad, un factor que generalmente es el que más me llama la atención de la historia de una película. El reencuentro de Fede y Tomás, dos hermanos que viven en ciudades distintas, es la circunstancia que origina todo lo demás. Eso implica, por ejemplo, el descubrir la situación precaria en la que estaba viviendo Fede en Ciudad de México, lo cual se representa con la aparición del personaje entrañable de su vecina, una niña con Síndrome de Down, quien, gracias a su ingenuidad y bondad auténticas, le ayuda a Fede y Santos, el amigo con quien convive el hermano de Tomás, a tener energía eléctrica por la que no ha pagado.
Paralelamente, y con base en una coincidencia muy bien pensada desde el guion, Tomás se entera que su artista favorito, Epigmenio Cruz, está a punto de morir y quiere aprovechar que está en Ciudad de México para ir a visitarlo al hospital. Y este artista es tan favorito para Tomás, que es al único a quien escucha en su walkman, un gesto narrativo hermoso para metaforizar el recuerdo que este personaje tiene de su padre, muy probablemente. De esa manera, la búsqueda de Tomás a Epigmenio, apoyada por Fede y Santos, quienes primero se resistieron a ese plan, se convierte en la causa principal que persigue la película, a la que se suma también el espectador, en quien se despierta una intriga especial por también conocer a ese artista de nombre tan peculiar, y de quien se dice que hizo llorar a Bob Dylan.
La belleza de la película, hablando de este término en su significado literal, se encuentra principalmente en el personaje de Ana. Primero impresiona con su voz que suena desde la radio, mediante las poesías que comparte, como pausas precisas y hermosas para ese caos que predomina en el ambiente del film. Después confirma su cualidad cuando hace su aparición en cámara, una vez más empleando su voz, pero esta vez para dirigirse a un público universitario y revolucionario, con proclamas de resistencia y rebelión, aunque su intervención levante polvo entre la muchedumbre.
Su voz y su rostro cautivan en la pantalla porque irrumpe en un momento cuando la historia necesitaba el equilibrio que ella le da a la película. Al tener un vínculo especial con Fede, su gracia brota desde la mirada luminosa que le regala al "Sombrita", como también le llaman al hermano mayor de Tomás, y ese brillo se instala en la mayoría de escenas donde interviene. La cámara, incluso, acentúa este aspecto en una escena donde los ojos de Ana aparecen en un plano detalle que los destaca redondos, profundos, transparentes, inolvidables.
Como el objetivo de este análisis no es arruinar la experiencia de ver la película, no puedo ser explícito al contar lo que ocurre en las secuencias finales, aunque sí puedo asegurar que estas dirigen a la historia hacia un desenlace que no deja nada por sentado. Hay escenas que invitan al espectador a imaginar su propio desenlace de la película, como pasa con ciertos diálogos durante el film, en los que los protagonistas cuentan algo que engancha por lo que relatan, y cuando esa conversación va a llegar su clímax, un personaje secundario la interrumpe y deja inconclusa la situación que se está narrando. Otra virtud del gran guion que tiene Güeros.
El cine mexicano tiene incontables joyas, muchas de ellas con la proyección mediática necesaria para que su brillo deslumbre a gran cantidad de públicos del mundo entero. Güeros ganó el premio de mejor ópera prima en la Berlinale, un festival prestigioso en Europa, sin embargo esa distinción no ha sido suficiente para que se convierta en una película con el reconocimiento masivo que merece, porque esta obra de Alonso Ruizpalacios tiene la trascendencia que ostenta toda creación artística admirable: te deja gratos recuerdos después de haber tenido el gusto de descubirla.
Si te interesa ver la película, responde a mi historia de Instagram donde compartí el enlace a este texto, y envíame tu correo para mandarte el link de Mubi. O también la encuentras en Netflix.
%2019.55.38.png)
Comentarios